Último capítulo: Goodbye Nicaragua

-No sé si soy traidor a una causa o no

-Yo esa pregunta me la tuve que hacer también. Y  no creo más en la fidelidad a las causas, yo creo en la fidelidad a los hombres,creo en la fidelidad a la verdad, creo en la fidelidad  al bienestar de la gente. ¿Qué es la causa?

(Último Capítulo: Goodbye Nicaragua)

En 1984 un grupo de periodistas internacionales se adentró en la selva de Costa Rica y cruzó la frontera con Nicaragua para entrevistar al líder guerrillero conocido como Pastora, quien decía estar combatiendo el sandinismo sin ayuda de la contra nicaragüense, por aquel entonces concentrada en el FDN (Fuerza Democrática de Nicaragua) y financiada fundamentalmente por la CIA con el consentimiento del gobierno de Ronald Reegan. La amenaza de una invasión americana en el país sobrevolaba de murmullo en murmullo, el país estaba sumido en una guerra de guerrillas entre los partidarios del sandinismo y los grupos de paramilitares que luchaban para impedir una nueva victoria del socialismo en América Latina.

Diez minutos después de que se iniciara la clandestina conferencia de prensa estalló una bomba que mató a 7 personas y dejó una veintena de heridos graves, casi todos periodistas jóvenes que simpatizaban abiertamente con la causa sandinista. El suceso se conoció como el Atentado de la Penca. Peter Torbiönson estaba allí. No murió. Como muchos jóvenes de aquella época había viajado a América Latina  alentado por las esperanzas que las revoluciones de los años setenta habían levantado en América Latina, una mezcla de ideología izquierdista y de hambre periodística le habían llevado a instalarse entre diversos países, entrevistarse con Castro, trasladar a guerrilleros sandinistas: ser la historia y contar la historia. Al cabo de poco tiempo, Peter se había ganado el favor de los guerrilleros que cruzaban a finales de los 70 y principios de los 80 por América Central. En 1984 el líder del cayuco que conducía a sus compañeros de la prensa por la selva ya no era sólo periodista, sino un espía del Frente Sandinista (FSLN), la comandancia del Frente le había pedido que llevara a una persona en el cayuco, un cámara que decía ser de procedencia danesa pero al que Peter siempre consideró un miembro de la inteligencia sandinista que quería conocer los movimientos de Pastora. Peter introdujo al danés dentro del cayuco pensando que hacía gala, que participaba de esta forma con la revolución que estaba aconteciendo ante sus ojos. Pero el estallido de la bomba lo cambió todo.

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Tras la explosión de la bomba,  las primeras investigaciones apuntaron a  la CIA y a la contra de la responsabilidad intelectual del atentado. Peter permaneció en silencio, había en él un sentimiento difícil, una mezcla de sospecha y de culpa que al cabo de los años se convirtió en una certeza . El resto de supervivientes del atentado vieron en Peter una responsabilidad encubierta del mismo. Peter había traído al danés al cayuco y por lo tanto no podía ser inocente. Condenado a un ostracismo impuesto por sus propias dudas, el propio Peter sabe que tuvo alguna responsabilidad en el atentado pero no hasta donde llega. Pese a que él mismo llevó al danés al cayuco, la complejidad política de aquellos días, la diversidad de enemigos que tenía Edén Pastora hizo que Peter tardara muchos años en  comprender que habían sido sus amigos, los sandinistas, los que habían puesto la bomba.

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Este documental ÚltimoCapítulo:GoodbyeNicaragua, disponible en Filmin, es la historia de Peter cuando decide volver a Nicaragua treinta años después para encontrar a los responsables del atentado de La Penca, y para esclarecer qué responsabilidad concreta tuvo en el atentado. La narración de Peter no sólo es la narración crepuscular de un hombre que al final de su vida debe enfrentarse a sí mismo, a quien ha sido y a lo que ha hecho, sino la narración colectiva de una generación y de un sentimiento : la del fracaso de la izquierda como ideal político. La fidelidad a las causas es responsable de las más ingenuas cegueras, su despertar es violento, anticlimático y sumamente amargo como el tono que se desprende de este magnífico documental: un escepticismo vital, una antimitología, una búsqueda de los valores personales por encima de los idearios masivos,  de la verdad por encima de los subterfugios, de las causas universales y de la historia oficial.

Las ideas como entes abstractos demostraron a lo largo del siglo XX que tocan dos aspectos esenciales del ser humano y extremos: por un lado la capacidad de trascender lo individual y pensar en el bien el colectivo y por otro la noción de que hay que creer en ello, apelar a la fé lo cuál implica anular al individuo, la razón, la subjetividad. 

Peter asume en su documental que la traición es el lugar al que será relegado, por disidente inconformista, crítico, molesto, solitario, apartado del curso absorbente de la historia ¿Qué más puedo decir? Las revoluciones están llenas de plazas de gente unida. La verdad está llena de callejones solitarios. Orwell lo hubiera firmado. 

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