tout va bien

 

Reflexiones sobre el 28 de Abril

 

 

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  • Las elecciones del 28 de Abril  se van a jugar como un plebiscito  todo a la izquierda o todo a la derecha.Ni en sus mejores años el bipartidismo soñó con un escenario tan polarizado. Los dos bloques constituyen dos opciones claramente diferenciadas, izquierda y derecha. Los nuevos actores políticos, y esta es una de las derrotas que Podemos debería empezar asumir, no han traído un aumento de la pluralidad, sino de cierta radicalidad.

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  • Pese al movimiento de Errejón, la transversalidad está más muerta que nunca en el discurso político. El eje izquierda/ derecha ha resucitado con una fuerza inusitada en parte porque todos los actores implicados han corrido a reivindicarla con la misma rapidez con la que se han agitado los tiempos. Si el nuevo PP de Casado se define como “una derecha desacomplejada” pese a que VOX les tilda de “derechita cobarde, Podemos se presenta a esta campaña como una “izquierda a la que no le van a temblar las piernas” mientras el PSOE llama a la movilización a “los sectores progresistas”.  Está por ver cómo afectará este relato para las generales, a la estrategia nacional-popular de Errejón en la Comunidad de Madrid. También es algo incierto si Rivera se mantendrá inmóvil en su frente con Casado y Abascal o planeará un movimiento hacia el centro que parece más bien difícil después de la foto de Colón.

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  • En este escenario cabe preguntarse cuánto voto del PP puede ir Cs y cuanto a la abstención. También será igualmente determinante cuánto voto consiga movilizar Podemos. De momento, es evidente que sus líderes han considerado que Pablo Iglesias hace más mal que bien a la organización, y que  tenerlo en segundo plano favorece a su estrategia electoral . Y eso nos lleva a otra de las claves en las que se van a jugar las próximas elecciones: machismos vs feminismos. “La derecha trifálica” será puesta en evidencia frente al “gobierno bonito de Pedro Sánchez” y frente a un Podemos liderado por Irene Montero . Y un tercer eje que se va a mezclar en toda la estrategia electoral : el juicio del procés.
  • La unidad de España contra el golpismo/separatismo/independentismo será la gota malaya del bloque de derechas, este es su principal caladero de votos y lo saben. El bloque de izquierdas tiene que repartirse los papeles para hacer frente a esta ofensiva: Unidos Podemos debe conseguir mantener el voto de la izquierda clásica sin perder la confianza del primer votante de Podemos, y al mismo recuperarse del “abrazo del oso socialista” algo que parece prácticamente imposible y que exige de unas sutilezas y equilibrios dialécticos que ahora mismo en la formación morada, brillan por su ausencia. El PSOE tiene que aglutinar a todos sus votantes, más los votantes desafectos de Podemos e incluso algunos más. La estrategia de movilización tiene que ser más ambiciosa de lo que hemos visto hasta ahora, no vale votar por miedo a, hay que ir a votar por. Recordemos que la centralidad del tablero (que no el centro) está libre en estos momentos. En otras palabras Sánchez necesita ser más Errejón: hablarle a la ciudadanía, hablarle a las gentes, sobrevolar lo identitario de puntillas . Si Sánchez le deja a Podemos la batalla por el relato de la izquierda, le quedan aspectos muy importantes con los que construir un discurso que no sólo se base en el miedo a los extremismos:  un proyecto de país, una idea de España. Ningún otro candidato puede hacerlo.

Que Iván Redondo nos pille confesaos.

La liberación no era esto: una aproximación incómoda al caso Weinstein

 

 

Fue el verano en el que el pene de un presidente 

estuvo en la mente de todo el mundo, 

y la vida con toda su desvergonzada impureza,

confundió una vez más a Norteamérica 

(Philipp Roth, La mancha humana)

 Leila Guerriero es una mujer que ha visto cosas que vosotros no creeríais.  Con  la mirada desprejuiciada que da no haber estudiado en una universidad europea atrofiada por los grandes valores ilustrados, pero el intestino que otorga haberse recorrido con la prosa de una cirujana la última letrina de América Latina,  Leila Guerriero es la voz más interesante del periodismo narrativo actual. En una conferencia  hablaba de ese público pusilánime que no había podido soportar la película de El Hundimiento porque en ella, Hitler aparecía acariciando a su perro . Para Guerriero  era un mal síntoma que el público actual incurriera en una interpretación moral de los personajes, divididos en buenos y malos de una pieza que ya se había superado hace 500 años con Shakespeare, como si ser malvado y cruel fuera incompatible con tener accesos de ternura y de talento.  

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Ocurrió hace unos años tímidamente con la obra de Polanski cuando se reabrió el caso de violación de la que está acusado el director, ocurrió después con las declaraciones antisemitas de Lars Von Trier que desataron su expulsión definitiva del festival de Cannes, antaño nido de la contracultura, hoy mausoleo de viejas glorias del cine de autor que viven de las rentas de tiempos mejores.  

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Luego vino el caso Weinstein, destapado el pasado 5 de Octubre por un artículo del New York Times tras años de compra de testigos y víctimas donde se revela todo un complejo mecanismo de acoso sexual perpetuado por uno de los mayores productores de Hollywood dejando tras de sí una retaíla de víctimas que reportan delitos como violación, asalto, acoso, hostigamiento, seguimiento y amenazas que ponen en evidencia además de la monstruosidad del personaje, el modus operandi del sistema: el abuso de poder como arma de violencia sexual. 

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Weinstein es expulsado de la Academia de las Ciencias Cinematográficas, de su compañía  y repudiado públicamente por una profesión que hacía años que estaba al corriente de la situación, todo esto antes de que exista una sentencia firme sobre el mismo. De la profesión, la situación se extiende a una opinión pública sobrecogida por las denuncias de acoso sexual y a partir de aquí empieza la sangría de casos que en nombre de la liberación de las mujeres y de las víctimas azotará los medios de comunicación las siguientes semanas en una rumorología incesante que abre paso al momento de los linchamientos públicos. 

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No seré yo la que haga aquí una defensa a ultranza del derecho penal y la justicia, especialmente en un momento donde el sistema judicial se ha revelado como incompetente para proteger a las víctimas de la violencia machista y de las agresiones sexuales, como vimos la semana pasada con  el juicio de LaManada. Sin embargo, la vía judicial existe por algo. Entre otras cosas para determinar las circunstancias del caso concreto, los atenuantes y los eximente. Y también para determinar si hay caso. Lo siento pero algunos periódicos están incluyendo dentro de los casos de “abuso sexual” o “acoso”  reportes que no se sostendrían en un tribunal ni cinco minutos, que no  constituyen un tipo delictivo. Por ejemplo: Salma Hayek le dice a Oliver Stone en un estreno de una premiere en Londres delante de toda la prensa “no me toques Oli”. Nos puede parecer asqueroso,  nos puede parecer machista. Lo es. Pero no es un delito. Ni siquiera la supuesta víctima , en este caso, Salma Hayek lo ha reportado como tal que es condición sine qua non para que vaya adelante la acusación. 

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Ojo con esto. Se esta banalizando el uso de la palabra “acoso”, “agresión” “violación”.  El patriarcado se combate, las violaciones se denuncian. No se puede jugar con fuego. Una agresión sexual es algo muy serio, le hacemos un flaco favor a las víctimas de las agresiones sexuales , actrices y no actrices, si frivolizamos tanto con el tema que se convierte en un lugar común sin toda la carga violenta que en realidad comporta.  En una agresión sexual, por definición, hay contacto físico y violencia o intimidación.  Sé que me van a caer piedras por decir esto; pero no es lo mismo que te toquen el culo en un bar, que un tío se ponga pesado o que te enseñe toda su “masculinidad”  a que te peguen una paliza y te penetren. No es lo mismo.No se siente igual.

 No es lo mismo masturbarse delante de otra persona , como ha admitido el cómico Louis CK, que ser un violador psicópata que amenaza a sus víctimas. No es lo mismo abusar de alguien contra su voluntad que realizar un tocamiento sin su permiso, no es lo mismo. Podemos convenir sociológicamente en que todo parte de una raíz patriarcal, de privilegios, de abuso de poder, pero ese es un análisis sociológico, no jurídico y si existe la vía judicial es para establecer diferencias y matices allí donde la masa grita “a por ellos” “que los maten”. La masculinidad no se divide entre el violador-asesino y el joven feminista defensor aguerrido de las nuevas masculinidades. Volvamos al Hundimiento, todas estas conductas que se les están achacando a muchos actores son reprobables, intolerables y machistas; pero ¿son de verdad equiparables al caso Weinstein? ¿merecen el mismo castigo: el veto total, el ostracismo artístico, la repudia absoluta y general antes incluso de que exista una sentencia sobre los hechos?

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Por otra parte, ¿seguro , estáis seguros de que ninguno de vosotros tiene en su pequeño historial nocturno una mancha sexual que afea el código de pureza antipatriarcal que ahora exhibís orgullosos ante la indignación general? ¿Una insistencia impúdica? ¿un tocamiento no deseado? ¿una fina línea entre la borrachera y la inconsciencia? 

El monstruo sexual, Weinstein, ha servido para denunciar un status quo donde el poder y la fama se ejercen con y por el sexo, las víctimas deben ser compensadas, y deben tener derecho a un juicio justo. Pero no nos confundamos, nada de esto se hace por justicia, por feminismo o por las víctimas. Si vetan a Kevin Spacey de House of Cards o si Ridley Scott lo extirpa de cada fotograma viviente, no es por ninguna de estas cosas; es por dinero. Si cancelan el show de Louis CK  es por dinero. Los mismos que  forman parte de toda esta estructura de explotación sexual prefieren amputar unas manzanas podridas antes que aceptar que el problema es sistémico. Son los mismos que están en contra del matrimonio gay y los que defenestraron a Clinton por su lío con la Lewinsky. Es esa América. No la de las sufragistas, ni la de las panteras negras, ni la del derecho al aborto ni la de la antiglobalización. Es esa América mojigata y nauseabunda que no diferencia el juicio penal del juicio público

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Vetar a un actor o a un director que ha cometido un acto deplorable no soluciona el acto deplorable. Entiendo, volviendo al público del Hundimiento que no quiere ver a Hitler acariciando un perro, que  la sola idea de mezclar elementos contrapuestos (acosador/buen actor) (machista/buen director)  pueda crear una especie de cortocircuito  mental en algunas personas.  Pero el veto no tiene nada que ver con el feminismo, el feminismo es un proceso liberador; y como tal no puede conjugarse en términos coercitivos. Yo puedo elegir no ver a Kevin Spacey en una pantalla nunca más, pero es una decisión individual que apela a la moral de cada quien. No se la puedo imponer al resto. Si se la impongo al resto ya no se llama feminismo. Se llama censura. 

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Unidos Podemos: sin vuelta atrás.

En este año de andadura electoral he tenido la oportunidad de compartir mis comentarios y análisis sobre discurso y comunicación electoral con compañeros que tiene una larga trayectoria política en otras organizaciones y que han añadido a mi visión más discursiva, un análisis político que se ha ido haciendo  hábito y  costumbre, cuando no una tertulia salvavidas en tiempos de espacios angostos para los sueños y el idealismo. Con su permiso, comparto la última reflexión de uno de ellos. 

Se cierra un ciclo en el que hemos fracasado políticamente porque no hemos sabido desempatar y liderar el cambio político progresista que se inició en las plazas de nuestro país el 15 de mayo de 2011. La multicausalidad -contradictoria en muchos casos- tiene como raíz una hipótesis principal: no estábamos preparadas para gobernar. O esa era la imgen que inconscientemente se proyectaba. A la estrategia política retórica le ha faltado la autoridad que nos daba poder: nuestro programa propio.

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Si en Ciudadanos se sabía su “medida estrella” (el despido libre o su eufemismo en la neolengua: el contrato único), ¿cuál ha sido el nuestro? La demostrada incapacidad material de abarcar un “todo” en abstracto debería gestionarse con la alianza de personas -con diferentes ideologías- pero bajo un programa político conjunto para el país. Ese es el reto de la confluencia y esa es su contradicción a superar. Ha faltado concreción política en una campaña sucia donde Podemos era el enemigo común a destrozar. Con la confluencia hemos ganado y hemos perdido. Ganado al asumir una demanda histórica de nuestro electorado potencial a medio plazo y perdido porque no ha existido como tal y se ha convertido en la temida “sopa de siglas”.

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Sin embargo, la vuelta atrás no debería contemplarse. La confluencia ha venido para quedarse y sobretodo mejorarse. Resulta paradójico que el discurso transversalista y el hiperidentitarismo de la caspa de IU (Gaspar Llamazares) se NECESITEN: forma disputa por un relato que no transforma ni supera conflictos. Partiendo de la hipótesis de que son necesarias categorías que existan para poder ser capaces de explicar nuestro proyecto sin ser esclavas de las mismas. Es necesario seguir asumiendo contradicciones. Es necesario mirar al presente. Es necesario construir partido

UNIDOS PODEMOS: EL SÍNDROME DE ANÁLISIS-PARÁLISIS

 

A veces hay que apostarlo todo al rojo,

aunque luego salga el negro

La Tregua, Mario Benedetti. 

No soy politóloga. No soy periodista. No soy socióloga. Aprendí en el instituto que  la licenciatura más útil de la vida es la mundología y por eso estudié Comunicación Audiovisual. La mundología es el arte sutil de intuir mediante el olfato lo que ocurre en el aire, es el saber que relaciona las causas aparentemente alejadas entre sí. Creo que hay que reivindicar la mundología  ante la proliferación aguda de analistas que con mucha erudición y grandes disertaciones intelectuales han venido diciendo que la causa del “no sorpasso” de Unidos Podemos se debían a  una cosa y la contraria  en distintos medios digitales, radiofónicos y televisivos desde el pasado domingo.

Me pregunto si esta proliferación no será  no tanto un síntoma del aumento del espíritu crítico de nuestra sociedad,  como un reflejo de la necesidad obsesiva por controlar la realidad. Pero la producción masiva de corrientes de opinión y la verdad no tienen porque ir de la mano. Ya advertía de esto Niestzche en Consideraciones Intempestivas. Para hallar la materia de la que está hecha el presente hay que distanciarse de él. El hombre intempestivo requiere de una observación extemporánea, de una lucha contra el fervor de lo actual, de un apartarse de la corriente del río y ver pasar los troncos. El diagnóstico de hoy tiene marcada a fuego su fecha de caducidad, mañana será pasto de lo inservible cuando otro acontecimiento que no esperábamos desborde nuestras expectativas y nos deje sin explicaciones.

 Los análisis que estamos leyendo se están haciendo en clave retrospectiva, al estilo del cenizo del pueblo que siempre tiene un “ya lo venía diciendo yo…” en la punta de la lengua y que no buscan profundizar en las causas del resultado electoral del 26 de Junio, sino confirmar posiciones de poder dentro de las organizaciones. Y esto ocurre justo en un momento de cristal, en el que está en juego la credibilidad del proyecto que nos hizo saltar de los sofás a las plazas, de las plazas a las calles y de ahí a las instituciones. Los que ayer transigían con la Unidad Popular, hoy dicen que la Unidad Popular es el problema y  los que ayer compartían emocionados los vídeos de la ingeniosa campaña electoral de Unidos Podemos, dicen que el mensaje de la campaña era “hueco” y “superficial”.

Demasiada argumentación interna, demasiado repliegue narcisista disfrazado de acrobacia intelectual, demasiado artificio ideológico ponen en evidencia a una izquierda que sigue sufriendo  la peor de sus enfermedades: el infantilismo. Si de verdad nos hemos hecho mayores tendremos que asumir que nadie puede asegurar cuál ha sido el factor determinante que ha desencadenado los resultados del 26J. Habrá que asumir que hicimos una apuesta electoral .Una apuesta política. Y que la hicimos todos los que apoyamos  el proyecto de Unidos Podemos.

Los que no veían clara la Unidad Popular y los que insistieron en ella. Los que preferían la polarización ideológica pero apostaron por la campaña transversal.  Los que no se identificaban con el tono moderado de las intervenciones de Pablo Iglesias  y aun así le votaron, los que veían en Pablo Iglesias a un líder poco sensato, descamisado y melenudo, y aun así, también le votaron. Los que asumieron desde una gran altura histórica  que la abstención activa era una práctica que podían guardarse para otra ocasión porque el momento merecía esa concesión de su parte. Todos.

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Según el principio de incertidumbre de Heisenberg el observador modifica lo observado: la intoxicación de análisis, tribunas, artículos y declaraciones contradictorias entre sí condicionan la propia situación de Unidos Podemos. Escriben un relato que se ha ido desmadejando desde el domingo como un rosario de derrotismo, martirio y autoflagelación. En este sentido, la convulsión urgente del presente puede hacernos confundir lo conquistado con lo perdido.

 La izquierda arrastra toda una tradición de culpa judeocristiana fruto de haber sustituido algunos de los atributos de la religión que exige de pugnas y vetos, de justificaciones y acusaciones, de tesis y antítesis. Ya sé que el paraíso de la liquidez y las postmodernidad no es un territorio más halagüeño. Pero habrá que buscar respuestas sin caer en el cainismo, habrá que ser generosos sin caer en la complacencia y  sobre todo habrá que hacer callo ahí donde todavía escuece con demasiada inocencia la herida del ego y el moratón del orgullo herido. Porcentajes objetivos y análisis demográficos y demoscópicos, que no supieron prever el resultado, buscan a la desesperada esquivar una de las cuestiones más dolorosas de la existencia: en todo fragmento de realidad hay una variable de indeterminación que puede afectar a la totalidad del conjunto.  

Quizás esa variable estaba en nuestra mirada. Quizás nunca existió  ese afuera con el que dialogábamos alegremente. Quizás el miedo nunca llegó a cambiar  de bando. O lo hizo  a medias, con un pie en cada orilla como corresponde a todos los períodos críticos. 

Decía Mario Benedetti : De dos cosas debe cuidarse el hombre, de la derecha cuando es diestra, de la izquierda cuando es siniestra. Y es que una diferencia fundamental entre un mundólogo y un analista es que un analista no es capaz de detener su producción descomunal  de  análisis, ni siquiera cuando se da cuenta de que  le esta perjudicando.

Este mal es muy conocido entre el mundo de los intelectuales, pensadores y  doctorandos;  se llama “síndrome del análisis-parálisis”  y se produce cuando una situación o proyecto  requiere el doble de tiempo de análisis que de acción,  se activa un cortocircuito en el sistema por exceso actividad analítica que exige de un sobresfuerzo mental. Es como si el cerebro hubiera decidido quedarse a vivir en el mundo de las ideas de Platón y se resistiera con todas sus fuerzas a poner un pie en la cotidianidad.

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El análisis-parálisis puede ser fatídico para un organismo político, no digamos para un organismo viviente, porque imagínate a esa persona teniendo que analizar cómo se ducha o qué estrategia es las más transversal para ir a la cocina. En esa coyuntura no hay manera de diferenciar la verdad del ruido. El individuo se tambalea. Tiene que reaccionar, pero como depende de  las conclusiones de su análisis es incapaz de hacerlo, y cuanto más incapaz se siente de reaccionar más inseguro es y más análisis genera su inseguridad en  un proceso infinito de retroalimentación que puede durar toda una vida.  O acabar con ella. 

No queremos que esto le pase a Unidos Podemos. Queremos salir de esta. No sabemos en qué nos equivocamos. Y tampoco podemos colocar el cartelito  de “to be continued“. La cuestión está en saber si desde Unidos Podemos pueden empezar a reconstituirse hacia adelante o si aceptan ser una versión postmoderna de la izquierda tradicional narrándose a si misma a través de flashbacks. Si hay ideas, empuje y análisis para lo que queda por luchar con 71 escaños. Ni uno más. Ni uno menos. Y si recuperamos el hilo de Ariadna que nos recuerda quiénes somos o si le permitimos que el enemigo nos haga luz de gas con sus propios miedos y se cuele hasta en lo más profundo de nuestras entrañas para confundir nuestra voz con la suya como ocurre en todas las relaciones de maltrato psicológico.

En esos casos uno de los miembros de la pareja confundida por la dialéctica del compañero  llega a dudar de si misma ¿Será mío el problema? ¿Me faltará un proyecto de país? ¿No habré sabido seducir al electorado adecuado? Pero siempre llega el día en que el enemigo se equivoca de estrategia. Alza el tono de voz más de la cuenta, utiliza un lenguaje menos sutil que de costumbre y se delata a si mismo. ¿Sabes cuál tu problema? Que crees que puedes llegar aquí y hacer lo que te de la gana. Quizás entonces miles de ojos se abran y quede al descubierto la mascarada, y quizás por primera vez en mucho tiempo todos los mundólogos del mundo respondan al unísono: 

-Exactamente, exactamente

Anatomía de un 26 de Junio

Nadie gana, 

un bando pierde más lentamente.

(The Wire)

Una vez hallado el muerto. Sólo queda disecionar el cadáver . Arañar la corteza: las causas de la muerte . En el caso del resultado electoral de esta noche los análisis son variopintos y casi todos contradictorios. Y aún a riesgo de jugármela por impulsiva y precipitada he decidido exponerlos un poco  porque necesito ordenar y compartir estas ideas:

¿Qué ha pasado?

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Las encuestas daban a Unidos Podemos un sorpaso en votos y en escaños que superaba en cuatro puntos al PSOE y se situaba en las últimas encuestas sólo a 3 puntos del PP. Las encuestas a pie de urna aún acrecentaban más el avance de la candidatura, confirmando una debacle histórica del PSOE. Pero a la hora de llegar el escrutinio real, las encuestas nos situan con 69 escaños y al PSOE con 83. La realidad es que con 72 escaños Podemos ha perdido más de un millón de votos respecto al 20D y ha frenado la tendencia ascendente que venía afianzando desde las elecciones europeas, manteniendo un claro hilo de continuidad con el proceso transformador que abrió el 15M.

  • Una de las hipótesis  va a ser sin duda, que la unión con Izquierda Unida no ha jugado a favor de la formación morada. No estoy de acuerdo. La unión de los dos partidos ha posibilitado que Podemos con la candidatura mantuviera al menos el mismo resultado electoral en escaños que el 20D, el efecto ha sido ilusionante para la gente menor de 30 años y para muchos votantes de IU de toda la vida. Más que plantearse qué habría ganado Podemos sin IU, habría que preguntarse  qué habría perdido, a los resultados de Ciudadanos basta remitirse.
  • Política de pactos: El desgaste de la legislatura fallida ha pasado factura a todos los partidos que se vieron inmersos en la negociación y ha beneficiado al PP. Podemos creyó salir indemne de esa lucha con la polarización estratégica de la campaña y por no haber entrado en el pacto Sánchez-Rivera pero salió mal. Las bases le dieron su apoyo, pero el relato mediático del oponente se encargó de situarlo en el epicentro de  la culpa de la repetición de elecciones. El voto ha sido de castigo para todos los partidos que no supieron manejar los pactos tras el 20D.  Las nuevas formaciones, como Ciudadanos y Podemos son más endebles que los grandes partidos con una estructura fuerte, pues la sensación de falta de solidez aleja al electorado volátil que ante el mínimo titubeo rectifica volviendo a “lo malo conocido”. La cuestión es saber si además del voto volátil, parte del electorado de Izquierda Unida ha penalizado la Unidad Popular o la política de pactos, absteniéndose o votando al PSOE. Por las redes circulan esas hipótesis. Podemos debería considerarlas, yo no creo que ese porcentaje de voto sea tan relevante, sinceramente.
  • Campaña del miedo: Los poderes fácticos han jugado una guerra sucia contra Podemos en todos los terrenos, utilizando aparatos estatales e incentivando la búsqueda de información que vinculara a la formación de Pablo Iglesias con Grecia, Venezuela, regímenes totalitarios, comunistas etc. Pero también es cierto que esto no es nuevo. Es la misma campaña de desgaste a la que se vio sometido el partido en anteriores ocasiones y no sirve para desarticular un voto masivo. Cuánto dpermeable es la población a este discurso es algo que hay que medir, investigar y analizar con los medios sociológicos necesarios. Mi impresión intuitiva es que esta campaña del terror no moviliza tanto voto.

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  • Brexit:  El Brexit ha jugado un papel trascendental. Ha sido nuestro 11M. Ha acelerado el mecanismo ancestral y intrínseco al ser humano que tiende a conservar lo que tiene cuando lo siente en una abstracta y difusa sensación de peligro. O como diría alguna amiga mía “ en tiempos de tormenta, no hagas mudanzas“. ¿Pero qué es el Brexit en realidad ? ¿Y por qué nos ha jugado en contra? Primero por la sensación de desorden general y por la  incertidumbre económica y política,  segundo por la idea  de que la ciudadanía puede tomar con su voto decisiones irrevocables que van en su propia contra, lo cual genera un sentimiento ambivalente incluso peligroso hacia la propia concepción de democracia y en consecuencia hacia el cambio. En tercer lugar por el tratamiento mediático que se ha hecho del mismo por  prensa, radio, y televisión, identificando el discurso populista xenófobo que ha llevado a Inglaterra a salir de la Unión Europea con el populismo de Podemos, y por ende, con el miedo a las mismas consecuencias
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  • Encuestas: Que se nos ha ido la olla con las encuestas un hecho que hay que analizar en profundidad. Vivíamos hace una semana en el país del CIS y hemos amanecido en el país  de Cospedal. ¿Cómo es posible que el margen de error fuera tan amplio? Aquí caben dos lecturas, que la cocina de las encuestas estuviera hecha con premeditada intención, es decir, condicionar las expectativas de voto de Unidos Podemos y movilizar el voto de los oponentes o como decía Ivan Redondo “activar el código rojo” o bien porque haya un voto oculto, pero un voto oculto de dimensiones considerables.  Nolle Neuman ya explicó en los años cincuenta cómo se consolidan las corrientes de opinión   a través de la teoría de la espiral de silencio. Tras  varios experimentos la politóloga observó que los sujetos que mantenían  posiciones menos dominantes tendían a silenciarlas . Por lo tanto su grado de distribución de opiniones favorables a una idea política o de adscripción a un partido será proporcionar al grado de aceptación social que esa idea tenga en la sociedad.  La polarización PP-UP de la campaña, en términos de UP-PSOE, ha podido crear espirales de silencio respecto al voto socialista, un voto que se ha presentado durante toda la campaña como perdedor mientras que las expresiones de UP han sido más visibles precisamente por su percepción mediática de ganadores. Mirad cómo pintaba el CIS. 1465458002_412746_1465469091_miniatura_normal
  • Campaña: UP ha hecho una de las mejores campañas electorales de la historia de la democracia y desde luego, su mejor campaña. Ahora, cabría preguntarse si era el mejor relato dadas las circunstancias. Porque hasta aquí habríamos analizado factores externos del 26 J que dependían de la coyuntura. Pero también hay que reflexionar sobre los factores internos. Por ejemplo: un error considerable ha sido poner la campaña en función de las encuestas. Las encuestas daban sorpaso y la campaña se centró en el sorpaso.

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  • Pero eran encuestas burbuja y por lo tanto a mi entender, la campaña se centró en un objetivo burbuja: movilizar a un electorado “indeciso” “transversal” que quizás ya tenía silenciosamente decidido su voto. ¿En qué se aprecia esto? En el perfil bajo y conservador de las intervenciones o en el tono moderado de Pablo: su intervención en el debate a cuatro fue poco memorable, como si se quisiera transformar a Pablo en una suerte de Pablo Iglesias  light que no acaba de contentar a unos ni a otros. Daba impresión de que la polarización con el PP situaba a la formación en un punto de comodidad y sobriedad, de constante contención,  como si no tuviéramos “hambre de terreno de juego”, o peor como si no supiéramos reconvertir el pasado de fierecillas o caballos salvajes en un discurso emancipador, contagioso, fuerte
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Se ha apreciado un discurso dubitativo, demasiado focalizado en ganar en lo externo,en ese voto indeciso que podría haber dado el sorpaso. Era una estrategia correcta, pero las cartas con las que jugábamos no eran reales, y al descuidar el discurso interno quizás se hayan perdido votos o el efecto multiplicador necesario e nuestras propias filas. La doble línea discursiva ha generado   confusión en el cambio constante de slogans: sonrisa, patria, gente. Todo en los spots y en el relato derrochaba  creatividad, ingenio, talento, pero ¿se puede hacer patria sin la patria? ¿se puede hacer pueblo sin el pueblo? ¿se puede convertir un proyecto transformador en un anuncio de Ikea?

Y todo esto ¿para qué? Para lo que yo creo debe ser uno de los puntos más importantes de reflexión dentro de Podemos. 

  • ¿Se ha cerrado un proceso que empezó en el 15 M? ¿Se abre otro? ¿Ha llegado Podemos a su techo electoral? ¿Qué organización queremos construir? ¿Se ha agotado la estratégica nacional popular? Son preguntas que lanzo al aire. Por ejemplo, si Podemos quiere resistir con más fuerza el embate mediático, si quiere ser menos débil en la disputa de significantes importantes como: patria, democracia y libertad, quizás debe dejar de concebirse a si mismo como “una máquina de guerra electoral” y empezar a plantearse en serio, no como un mero adorno,  que la vía electoral tendrá que conjugarse con la lucha social, comunitaria y asociativa. Que al pueblo se le conquista siendo pueblo. Y que es imprescindible que las reivindicaciones que nacieron en las plazas de mayo de 2011 arraiguen y se hagan realidad en proyectos, cultura, tejido social, barrios, asociaciones de vecinos, movimientos ecologistas, feministas, pensionistas, desahuciados, sectores laborales aquejados por la crisis, autónomos, precariado, inmigrantes etc. Otro asunto clave es que tiene que descentralizarse y apostar por una organización local fuerte y no dependiente de la cúpula madrileña, porque allí donde lo ha hecho es donde mejor le ha ido. Es una estrategia lenta y desde luego no es una máquina de conseguir votos, pero  es la manera de crear un cuerpo sólido detrás de un slogan bonito, una militancia comprometida con un proyecto de mundo, de vida, de país.

Un proyecto que se preocupe menos por Juego de Tronos y más por The Wire. 

Ahora bien, no es momento de victimismo ni de derrotismo, no es el momento de abrir una brecha interna por la que se cuele el enemigo, no es el momento de aparecer como caballos apaleados ante los medios, ni de conceder una victoria discursiva a los que nos ignoraron en las plazas, nos apalearon en las calles y luego nos ningunearon en las instituciones. Seguimos llamando a las puertas del cielo. Como se dice a sí mismo Homero en un momento de la Odisea “Aguanta corazón, que ya viviste peores sufrimientos” 

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Una patria tan pequeña

La semana pasada dejé unas horas el estudio de la España contemporánea que me estaba aburriendo soberanamente, para grabar un programa sobre los exilios y la poesía con la voz de Silvia Pérez Cruz como hilo conductor. En ese momento sentía que los datos acumulados sobre bienios negros, partidos políticos y discursos caducos estaban completamente alejados de mí. Estudiaba una realidad que me resultaba, he de decirlo, un coñazo al que conseguía restar bastante indiferente.

La idea que me llevó a grabar el programa fue comprobar que estamos reflexionando poco sobre el exilio económico o que hemos creado una categoría soft, blanca y más amable para designar a los 2,1 millones de españoles que han abandonado España desde que empezó la crisis económica. Cifra que se acerca al número de emigrantes que se marcharon de Irlanda entre 1850 y 188o en la conocida hambruna de la patata.

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De pronto me encontré con la versión de Corrandes d’exili de Silvia Pérez Cruz y todo cambió. Investigando sobre la canción descubro que  el poema pertenece a un autor catalán sobre el que jamás había leído nada ; Joan Oliver, apodado Pere Quart,  autor de obras de teatro como La Fam sobre la lucha entre republicanos y anarquistas en la Barcelona de la guerra civil. Descubro también que su actitud poco complaciente con las autoridades de nuestra recién estrenada democracia, a la que Joan Oliver regresa tras un largo exilio,  lo relegan a un ostracismo intelectual. Y que la canción de Cruz responde a una primera versión musicada del poema que elaboró Lluis LLach. Y lo que dice Llach al respecto de Joan Oliver me hace darme cuenta de lo mema y absurda que soy al no comprender que la historia no son las cifras, no son los hechos, no son las siglas, no es una crónica ni un suceder de circunstancias. Son los sentimientos subterráneos que nos unen al tiempo que vivimos, ese tiempo que está conectado con hilos de alientos invisibles al tiempo que vivieron otros y que nos hace repetir dolores similares con otros nombres y otras siglas y otras fechas. 

Y hoy la Silvia Perez Cruz que se retuerce cantando les Corrandes d’exili tiene quizás motivos para gritar los exilios que  nos niegan. Porque la patria no sólo es añorada  por los que se van,  son los que se van  los que se la llevan. Es tan pequeña la patria que cabe en el cuerpo de una sola persona, en unos ojos o en la forma particular de pronunciar una palabra .En cuántas personas vivimos divididos cuando queda la identidad atravesada de distancia. 

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“Yo un dia estaba en un café de la Travesera de les Corts delante de un hombre increíble. Yo estaba delante de él como quien contempla a uno de esos dioses antiguos que son unas imágenes fantásticas de irascibilidad y de ternura, de genio, de sensibilidad. Era el Joan Oliver, el Pere Quart, lo encontré viejo, bastante viejo, con el pelo blanco y largo. Una voz profunda, que cuando decía lo que tenía, a quien se lo tenía que decir, sobre todo a la gente pública parecían cuchillos que cortaban. Por eso quizás es un poeta no suficientemente valorado por la cantidad de obra  que nos ha dejado no sólo a nivel poético, sino también a nivel de teatro, literatura y traducciones y muchas cosas. Por eso yo le pedí musicar uno de los poemas que yo pienso que es uno de los documentos, aunque es una palabra un poco extraña al hablar de poesía, pero el Joan Oliver fue uno de esos viejos republicanos, en su tiempo jóvenes, que habían atravesado la absurda ralla de la frontera perseguidos por el fascismo.

Sabiendo que iban hacia un campo de concentración a Francia y sabiendo que a eso le seguirían aún más campos de concentración, como para muchos fue. Sabiendo y teniendo el sentimiento, injusto seguramente, de que no habían defendido bien su tierra, su país . Sabiendo que habían perdido la libertad y todo aquello por lo que habían luchado siempre. Y el Pere Quart, el Joan Oliver, escribió aquel mismo día este poema y nos ha dejado un documento extraordinario . Pienso que durante tantos años, tantos siglos, millones y millones de personas hubieran dicho quizás sus mismas  palabras si   las hubiesen encontrado.” 

Corrandes d’Exili de Joan Oliver, Pere Quart

Una nit de lluna plena
tramuntàrem la carena
lentament, sense dir re.
Si la lluna feia el ple
també el féu la nostra pena.

L’estimada m’acompanya
de pell bruna i aire greu
(com una marededeu
que han trobat a la muntanya).

Perquè ens perdoni la guerra,
que l’ensagna, que l’esguerra,
abans de passar la ratlla,
m’ajec i beso la terra
i l’acarono amb l’espatlla.

A Catalunya deixí
el dia de ma partida
mitja vida condormida;
l’altra meitat vingué amb mi
per no deixar-me sens vida.

Avui en terres de França
i demà més lluny potser,
no em moriré d’enyorança
ans d’enyorança viuré.

En ma terra del Vallès
tres turons fan una serra,
quatre pins un bosc espès,
cinc quarteres massa terra.
“Com el Vallès no hi ha res”.

Que els pins cenyeixin la cala,
l’ermita dalt del pujol;
i a la platja un tenderol
que bategui com una ala.

Una esperança desfeta,
una recança infinita.
I una pàtria tan petita
que la somio completa.

Programa Cartas desde la Antártida: Exilios poéticos, Silvia Pérez Cruz.
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La Novia, Lorca y Podemos.

Todo amor que no sea una pasión furiosa y trágica debe ser erradicado del teatro;ha llegado la hora de reformar la tragedia y de purgarla de amoríos insípidos . (Voltaire) 

Decía Paula Ortiz, directora de La Novia, que las tragedias nos sitúan ante las grandes fracturas individuales y colectivas: “Estamos en un momento de derrumbe y reconstrucción en el que es necesario retomar esos relatos. Lorca nos cuenta esas tragedias y nos obliga a hacernos preguntas de nuestra identidad cultural de manera muy esencial.”

La Novia, no sólo es un elogio de la belleza, no sólo es una encarnación física, táctil, telúrica de cada verso  de Bodas de Sangre, es una  obra que permite reconstruir los puentes entre Lorca y las nuevas generaciones a través del  lenguaje  atemporal de todas las tragedias: las grandes pasiones. 

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En su crítica de la película La Script dijo que La Novia, estrenada poco antes de las elecciones, nos mostraba la fractura de una España (la novia) dividida entre dos jóvenes pretendientes: el novio, el yerno que toda madre querría para sus hijas (para garantizar la perpetuidad del status quo, Albert Rivera) y Leonardo, el amor-pasión, el amante temido por las madres pero deseado por las hijas, imprevisible, romántico y soñador (que vendría a representar a Pablo Iglesias)

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En aquel entonces la cosa parecía que se dilucidaba entre los dos jóvenes partidos emergentes, pero la situación actual requiere de una reinterpretación del argumento de la película. Además de los dos jóvenes pretendientes, uno inocuo y aburrido, y otro pasional e imprevisible, tenemos al novio de toda la vida que no ceja en su empeño de dejar a la novia soltera aunque sea a través de intentos de matrimonio fallidos y escenas teatrales de toda índole. Es el novio-celoso, el PSOE; la novia ya no es suya y escenifica en la tragedia toda serie de nerviosismos y alianzas torpes propias de quien ha perdido el control de la situación y la atención de la amada. 

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Frente a el, tenemos al padre de La Novia: el PP, su única baza en la tragedia es la experiencia política pero ambas las hace valer para anular  la elección de La Novia a la que atormenta con miedos infundados y teorías conspiranoicas con tal de  mantenerla secuestrada en su casa. Y ya de paso que planche y friegue los platos. La Novia así, confundida entre tanta información interna y externa, cegada por tantas contradicciones no sabe qué hacer. Ella querría dejarse llevar por la pasión, pero la fama que precede a Leonardo la atemoriza. No sabe si llegado el momento cuando Leonardo tenga que adquirir un compromiso matrimonial  serio y formal, estará a la altura de las circunstancias. 

¿Qué debería hacer Leonardo para evitar un desenlace trágico en nuestra historia?

-Apostar por su mejor baza: la pasión “Callar y quemarse es el castigo más grande que nos podemos echar encima” … no intentarlo, no ponerle a esto toda la pasión, culpar al destino, no parir con todas nuestras fuerzas un nuevo proyecto de país es definitivamente el castigo más grande que nos podemos echar encima. 

-Minimizar sus debilidades ante el resto de opositores: la juventud, la inmadurez, la falta de compromiso… “Y te sigo por el aire como una brizna de hierba”. Dejarle claro a la novia que Leonardo está dispuesto a casarse con ella, a hacer concesiones por ese matrimonio y a que por su parte no va a haber ninguna reticencia a que haya boda, por la iglesia, si es necesario. Pero que en ningún caso va a secuestrarla ni a “abrazarla cuarenta años seguidos”.

Leonardo tiene que emocionarnos. Tiene que conmovernos. Tiene que moverse como un funambulista en un equilibrio precario:  despertar los sueños eróticos  de las hijas sin dejar de ser un galán para las madres, tiene que conseguir suficientes avales para parecer un pretendiente plausible y además tiene que convencernos de que habrá boda. De que será una boda a la que valdrá la pena ir incluso para las detractoras del amor romántico. Y es el único que puede hacerlo. Algunos dirán de él mentiras, otros dirán que estadísticamente  el amor no existe, que la pasión está pasada de moda, incluso que la pasión es populista. No importa. Al final, la balanza tiene que inclinarse del lado de la pasión, porque La Novia y yo sabemos que pasiones tan intensas sólo pueden ser recíprocas. 

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¿Qué hace una campaña como yo en una coyuntura como esta?

Pero, ¿Qué es el aura? El entretejerse siempre extraño del espacio y el tiempo; la aparición irrepetible de una lejanía, por más cerca que ésta pueda hallarse.

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Cuando todos los discursos circulan en una misma dirección puede resultar tentador seguir su curso. Especialmente si esa dirección se corresponde con la de una gran parte de la ciudadanía. Sin embargo, la audacia de los tiempos exige algo más: cambiar el rumbo de la dirección para convencer a la ciudadanía.

Ya sé  que estarás pensando: hay que ilusionar, hay que conectar, hay que convencer, ahora explícame cómo se hace eso en un espacio comunicativo en el que se ha extendido la idea de que ir a nuevas elecciones es una especie de trauma colectivo, una tragedia lorquiana de la que no hemos sido capaces de escapar, un drama del que hay que hacer culpable a alguien. El resto de partidos arrastrarán su cara de luto, de corderos dellogados insidiosos, pedirán perdón y  lanzarán el fracaso de  las próximas urnas sobre los oponente . Se impone el barroco, la culpa y la alerta roja más que nunca: Teléfono rojo, volamos hacia Caracas.

¿Cómo deshacernos de ese San Benito? En primer lugar, creemos que  Podemos no debería decir “volver a votar” o “segundas elecciones”, palabras todas ellas que arrastran la connotación de “inexpugnable fracaso”, sino como muy bien están haciendo debería referirse a las elecciones del mes de Junio como una “segunda vuelta”. Este concepto introduce otro matiz: es la segunda parte del partido, es la segunda parte del relato, no implica deshacer lo andado ni poner el contador a cero.

No es un fracaso que la ciudadanía vote. Fracaso es la LOMCE, la ley mordaza, la precariedad laboral, el paro, la desafección institucional, la corrupción . El voto no es un fracaso. Cada voto es una conquista, una afirmación, una oportunidad. Cada voto es una respuesta, una posibilidad, una decisión. Las elecciones sólo son un fracaso para quien no cree en democracia, para quien no cree en la gente y en su capacidad de inclinar la balanza, de pensar, reflexionar y decidir sobre su futuro.

Podemos es el único partido que puede mirar al horizonte sin contagiarse de esa melancolía institucional, es la formación política que ha patrimonializado la ilusión frente al derrotismo, la acción frente al inmovilismo y tras el pacto Rivera-Sánchez es el único que tiene algo nuevo que proponer, que ofrecer y que decir. Además, hablar de segunda vuelta, o de segunda parte implica decir: “nos faltó tiempo” “nos faltó muy poco”. Esta vez, sí. Y mientras otros se entreguen al catastrofismo vital, el reproche, el culebrón, la culpa, el rencor o el miedo. Podemos debe entregarse a la conquista del futuro: “ Ahora sí . El futuro es nuestro”. 

Y aquí va una propuesta musical.

Todo va a cambiar.

Podemos; campaña electoral y cine Dogma.

En los 90 se llevaba ser grunge, escuchar Nirvana, romperse los pantalones, la ambivalencia, Trainspotting, la delgadez extrema, la anomalía como norma, Kate Moss y el cine Dogma. Me consta que Pablo Iglesias es un gran admirador de Lars Von Trier, el mítico cineasta danés que alrededor de 1995 inició este movimiento de renovación cinematográfica que consistía en devolver el cine a sus orígenes: ficción sin artificios: cámara al hombro, ausencia de decorados y banda sonora: el imperio de la austeridad fotográfica mucho más allá de los límites del cinema verité de Ken Loach.

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Pues bien, estamos jodidos. Porque ya no estamos en los 90. Iniciar una campaña con la austeridad como propósito en un mundo eminentemente visual y esteticista es deslizarse por un terreno resbaladizo. En los 90 muchos críticos cinematográficos acusaron al cine Dogma de desprestigiar la imagen cinematográfica. Recuerdo un titular concretamente que se despachaba así: “Dogma95 o la cutrez en el cine”. Por supuesto quien lo escribía ignoraba que el cine de Trier y sus hermanos (Vinterbeg, Bier etc) era un ejercicio de estilo autoconsciente. Del mismo modo que los videos-selfie que hemos visto en los dirigentes de Podemos lo son. Son una manera de acercarse a la gente, de decirle: nosotros no utilizamos operadores de cámara, utilizamos las mismas herramientas que tu, nosotros no tenemos grandes grupos de comunicación a nuestras espaldas, sólo con la ayuda de un teléfono móvil somos capaces de comunicar mucho mejor que los viejos partidos con sus grandes estrategias mediáticas.

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Pero siendo honestos, la mayoría de la gente no quiere ver en la tele, o en su ordenador, cosas grabadas con un teléfono móvil, mal encuadradas, con una perspectiva contrapicada, que denotan su estética amateur, además todos estos rasgos suelen asociarse a la falta de seriedad y a la iconografía quincemayista. En ese momento lo que se ve pasa a un primer plano y lo que se escucha a un segundo y una frase tan ingeniosa como “sorpassar alPP” queda solapada por el propio medio utilizado ( si, la maldición de McLuhan)

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La austeridad no tiene por qué ser incompatible con la estética. Las campañas de Podemos ya son austeras comparadas con las del resto de formaciones, a las cifras gastadas basta remitirse, y no por ello han dejado de ser atractivas, magnéticas, pegadizas,poderosas, fascinantes:#SonrieQueSiSePuede, #MalditaCastaBenditaGente, #SuOdioNuestraSonrisa, #DarthVeider,la fuerza del cambio.

En el vídeo de la campaña de las pasadas elecciones Podemos hacía un ejercicio estético y narrativo épico en el que mezclaba la historia de los movimientos sociales con la historia de la formación política: cortes extraídos de medios de comunicación se oponían a la lucha fuera de las calles con una canción de fondo que animaba a la gente a pasar a la acción, al movimiento, a sentirse “parte de” y que concluía con una potentísima frase en pantalla: “Ha llegado el momento para el que nacimos”.

Todas las formaciones están de acuerdo en que la campaña tiene que ser más austera. Entre otras cosas esto significa que tendrá también que parecerlo. De acuerdo.

  1. ¿Cómo conseguir hacer una campaña más austera sin hipotecar la creatividad, la sugerencia, la capacidad de sorprender, la magia y el empoderamiento?
  2. A esto hay que añadirle que en  las últimas campañas electorales se distinguen dos discursos entre las fuerzas del cambio : 1, el que invita a la gente que sufre las políticas de este país a formar parte de un cambio político que le engrandece y 2, el que agradece a determinados sectores que han sufrido las políticas de este país que se sientan dignos de lo que han hecho o de lo que les ha ocurrido.

El primero es un discurso transversal y vencedor. El segundo es un discurso lastimero y derrotista.

Las concesiones sentimentales sólo sirven para contentar a la izquierda identitaria. La gente no quiere ver en su tele o en su ordenador un reflejo de sí misma, con sus desgracias y tragedias, sino una imagen de lo que le gustaría ser y una posibilidad real de serlo. Recomendaría a los encargados de comunicación y campaña de Podemos para entender esta disyuntiva ver la película “No” de Pablo Larraín, aunque estoy segura que muchos de ellos ya la habrán visto. Para cambiar Chile el publicista Renee Saavedra diseña una campaña electoral basada en un país que no se parecía en nada al que votaba el plebiscito a favor o en contra de la continuidad de Pinochet en 1988. No se  parecía, pero quería  parecerse.

Before the Rain: Podemos, estrategia electoral.

¿Cómo va a rentabilizar Podemos la nueva oportunidad que tiene delante? Por un lado, el último milagro de Compromís ha terminado de desenmascarar el bloqueo del PSOE al gobierno de coalición.  Parece poco probable que Pedro Sánchez pueda insistir en echarle la culpa de la falta de gobierno a la formación morada. Puede insistir, claro, pero sin efecto alguno. Por otro lado, las conversaciones abiertas con IU abren un horizonte de esperanza que,como bien señala Iván Redondo, puede ejercer un efecto multiplicador en el voto de izquierdas que termine de dar el sorpresón el 26 de Junio. 

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Pero también puede que este efecto provoque todo lo contrario. La cuestión es más random que nunca porque el voto es volátil, y tan peligroso es apostar por la transversalidad como por el cambio de relato. Hasta ahora Podemos ha construido su relato y su estrategia sobre la base de la “no connotación ideológica”, esto le ha permitido ampliar su base electoral a sectores de procedencia ideológica muy diversa. Cambiar el relato por el de izquierda-derecha a estas alturas puede tener muchos riesgos de cara a ese electorado transversal, incluso podría poner en entredicho la propia la coherencia del proyecto que podría tambalearse sobre la excesiva volubilidad. En un sentido o en el otro, la estrategia electoral de Podemos tendrá que decidir entre transversalidad o polarización ideológica y asumir la decisión. La simultaneidad de ambas estrategias puede ser letal, generar confusión e incluso proyectar la imagen de que existen distintos proyectos políticos dentro de la formación desplegándose a la vez. Tras cuatro meses de inestabilidad política marcados por los gestos balbucientes,  el electorado valorará las apuestas en firme y claras, no tolerará respuestas elusivas ni la liquidez programática.

Sin duda, Podemos ha sufrido, menos que las formaciones del pacto de investidura, parte del desgaste de las negociaciones y el desencanto de su  electorado, especialmente de sus votantes más polarizados.  El electorado socialista que apostó por la formación morada en las pasadas elecciones se sentirá defraudado por la dureza con la que Pablo Iglesias se ha dirigido al PSOE, por ejemplo en la sesión de investidura. Al mismo tiempo, el electorado ultraizquierdista: movimientos sociales, sectores ácratas etc se sentirá defraudado de que Podemos haya entrado al trapo de las cesiones y las negociaciones con el PSOE. Ninguna de estas dos opciones son evitables. ¿Pero cómo va a recuperar Podemos la ilusión de este electorado?  

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Una de las primeras cuestiones que debe resolver la formación es dirimir la disyuntiva entre lo urgente y lo importante, lo institucional y lo social. Podemos tiene que escenificar que sus horizontes van más allá de haber llegado a las instituciones y que sus raíces se extienden en los movimientos ciudadanos que le vieron nacer. No puede ser únicamente una cuestión de denunciar, explicar y apoyar verbalmente. Debe estar allí. Debemos ver a caras visibles de Podemos allí donde estalla el conflicto social. En las protestas antidesahucios, en la Nuit Debout, en las protestas que se han dado en Sol, por supuesto en las celebraciones del quinto aniversario del 15 M y  en los campos de Idomeni. Si la formación pasa de puntillas por lo que sucede fuera de la guerra electoral, la campaña  será retórica, no será real. No hay que menospreciar la capacidad de la gente para detectar la diferencia entre el discurso auténtico y la mascarada.

Es un equilibrio precario. Pues al mismo tiempo debe presentarse como una apuesta estable, sólida, presidenciable que cuente con el apoyo de sectores desencantados del PSOE y estar preparado para la guerra de trincheras que puede desencadenarse desde el momento en que  exista un peligro real de que su resultado electoral sea positivo. En este sentido, la formación debe aprender de la larga trayectoria de campaña difamatoria que lleva a sus espaldas y evitar algunos errores comunes: 

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  1. Si la campaña electoral gira entorno a la culpa de los pactos de investidura provocará el cansancio y el hastío de parte de ese electorado volátil. Hablar sobre el PSOE no beneficia a PODEMOS porque el PSOE ya se ha desenmascarado con sus propias alianzas. Si insiste en esa brecha, la impresión generalizada será de división, sadismo o sectarismo. 
  2. Podemos no puede tardar tanto tiempo en dar una respuesta eficaz y contundente a los ataques mediáticos que giren entorno a su propia formación. El silencio Monedero y el silencio Errejón han hecho más daño a la formación por la sospecha generada por la ausencia de ambos, que por las acusaciones en sí mismas. 
  3. Podemos debe evitar a toda costa la estrategia del repliegue. Los medios y los poderes económicos van a intentar que las entrevistas y el foco estén puestos en las fallas de la formación lo que provoca una tendencia de los miembros de Podemos a la autojustificación constante, a la exhibición repetitiva de buenas prácticas etc. En lugar de eso, Podemos debe evitar que se alarguen esos relatos sobre sí mismo. Zanjarlos cuando sea posible y poner en evidencia las contradicciones de quien los enuncia. Pasar al ataque social, en lugar de enquistarse en la defensa de la dignidad herida. 

 

 Frente filopodemita popular. (Facultad de Filosofía, Valencia).