El Lenguaje

Los límites del lenguaje son los límites de mi mundo

Luwdig Wittgenstein

<a href=”http://www.ivoox.com/redrum-blues-el-lenguaje-audios-mp3_rf_16996260_1.html&#8221; title=”Redrum Blues: El Lenguaje”>Ir a descargar</a>

Desde que ví la película Arrival (La llegada) dirigida por uno de mis directores favoritos, Daniel Villeneuve (Incendies, Enemy) y basada en un relato de Ted Chiang (La historia de tu vida) me empecé a hacer preguntas acerca de la relación entre lenguaje, realidad y pensamiento o eso que llamamos cosmovisión. Una de las preguntas es si la tesis lingüística en la que se basa la película, la hipótesis Sapir-Whorf, es válida y hasta qué punto el lenguaje puede condicionar y alterar nuestra percepción de la realidad. Para ello, necesitábamos de una visión experta y entrevistamos al profesor titular de lingüística de la Universidad de Valencia, Carlos Hernández Sacristán que nos aclaró hasta qué punto el lenguaje nos condiciona y qué relación hay entre lenguaje e inteligencia. 

original-5

Su conocimiento sobre las lenguas originales amerindias, especialmente sobre el nahualt clásico, el nahualt que se encontraron los colonizadores al llegar a la zona de México, nos sirvió para ilustrar como dos lenguajes distintos pueden ilustrar dos concepciones antagónicas del mundo. Tal y como Carlos Hernández nos explicó en nahualt existe la misma expresión para referirse al pasado remoto y al pasado remoto, algo así como “lejos del presente”, está concepción sugiere una visión circular del tiempo parecida a la que sugería Nietzsche en su famoso eterno retorno en la que el pasado remoto y el futuro remoto en algún punto se tocan o en el que todo retorna. Esta cosmovisión es antagónica a la noción de progreso que surge de la visión positivista de las lenguas europeas donde el tiempo en el lenguaje no es circular sino lineal lo que sugiere la idea de un progreso infinito. 

(entrevista con el profesor Hernández a partir del minuto 46)

A su vez nos interesamos por cómo había tratado la literatura la relación entre el lenguaje y la ciencia ficción. Aquí contamos con la colaboración del compañero y oyente Francisco Sospedra, al que podéis leer en su blog apocalíptico ahora. Fran nos aportó mucha información sobre la new wave de la ciencia ficción, movimiento literario que nace en la década de los sesenta en Inglaterra a partir de la revista New Worlds, esta nueva ola se alejaba de la visión de la ciencia ficción tradicional al incluir dentro del relato un retrato más complejo de la psicología de los personajes, un estilo literario más cuidado y una narrativa en la que cobraban importancia ciencias sociales como la lingüística , la geopolítica o la sociología.

empotrados-2

En el caso de la lingüística Fran nos propone la lectura de Empotrados de Ian Watson, un libro que coincide en varias premisas con la película Arrival: la base de la tesis Sapir Whorf, la aparición de extraterrestres y la experimentación del paso del tiempo. Yo leí Els llenguatges de Pao de Jack Vence publicado en tres i quatre pero que puede ser fácilmente encontrado en castellano. Jack Vence es el seudónimo de John Holbrock y en este libro de finales de los años 50 la lengua se encuentra también como base que determina el carácter pacífico de lo habitantes del planeta Pao, un tanto esquemática en el perfil de los personajes, la novela es bastante compleja en su articulación del lenguaje como elemento que sirve para dominar y someter.

pao-preview-2

Por último he leído “La historia de tu vida” de Ted Chiang la antología de relatos de este informático nacido en Nueva York que ha inspirado la película de Villeneuve. La mayoría de los relatos tienen que ver con el lenguaje y con la ciencia cimientos que o bien entran en conflicto o bien buscan una trascendencia en la obra de Chiang, portentosa imaginación, a veces genial en la forma como en el retrato “Dividido entre cero” resulta un tanto decepcionante en el relato que da origen al filme. 

32551464d6c5617-jpg

(minuto 18 al minuto 45 )

También presentamos tres documentos que hemos utilizado en el programa, la aplicación Radio Garden Live que sirve para escuchar emisoras de radio digital en cualquier parte de la esfera terrestre y que nos da cuenta de cuan pequeña es nuestra visión de la realidad. 

http://radio.garden

Anuncios

Las Odiseas

Hablas demasiado , piensas demasiado

y además tu no mataste a Liberty Valance

(John  Ford)

Existe al final de la Odisea la idea de que comparada con la Ilíada, la Odisea representa el triunfo de los ideales burgueses: el retorno a  la estabilidad, la casa, el patriarcado y la familia. Es cierto que se puede leer así, sin embargo, creo que Homero deja abierta otra lectura, el rechazo  a todos estos valores y el abrazo de la aventura, del viaje y el espíritu del individuo errático. De ahí se extrae la lectura que se hizo de La Odisea durante el romanticismo y que queda perfectamente condensada en el poema de Kavafis. El final de la Odisea no es un happy end, el reencuentro entre Ulises y Penélope es uno de los más anticlimánticos de la literatura, precisamente porque no es un reencuentro sino un encuentro entre dos personas que ya no se reconocen.

ulises

La Odisea representa el fracaso del ideal de patria o como luego dirá Milton que el único paraíso posible es el paraíso perdido. Como luego les sucedió a muchos exiliados republicanos la Odisea representa la transformación que el viaje ejerce en el individuo y como la idealización del hogar está tan alejada de la realidad como los mitos y los dioses que aparecen en el poema homérico. El regreso es imposible, el héroe que regresa está condenado a errar, pues no hallará ese hogar deseado en ninguna parte, el desencanto y la decepción unido al sinsentido de la vida perdida, derramada en alguna inútil empresa, encuentran en La Odisea un final profundamente melancólico donde los ideales de estabilidad, tierra, patria, familia aparecen profundamente sacudidos por la fragilidad, la incerteza del destierro y donde el ser humano aparece desnudo ante su propia suerte, como dijo Carles Riba citando  un verso de Novalis “volver al alma como a una patria antigua”.

15665632_1215703165179417_1580958922249009334_n

La lectura de la Odisea ha sido parte de un exhaustivo análisis que he tenido la oportunidad del compartir con algunos alumnos del curso de Literatura Universal, impartido en el Centre de Cultura Contemporànea Octubre de València, impartido por mi profesor de  Lengua Catalana y Literatura Universal del instituto: Enric Iborra, autor del libro Un son profund y del blog La serp blanca que os recomiendo visitar.

fullsizeoutput_9e5

El retorno ha sido evidentemente uno de los temas sobre los que más hemos insistido, sin embargo, quizás por estar menos manido a mi me interesa una lectura si acaso más contemporánea de la Odisea, que es la búsqueda de la identidad perdida o la fragilidad de la identidad. Este es un tema que aparece esbozado en la obra de Homero pero sobre el que ha profundizado más la lectura posterior. Hacia el final de la Odisea, Ulises que conserva la agudeza para matar a los pretendientes, ya no se parece a Ulises, sabemos que la Diosa Atenea le ha ayudado mediante un disfraz a parecer otra persona pero ¿es que acaso no es otra persona? La mella del tiempo y las inclemencias de los temporales vividos han dejado en él una profunda huella física y una infinita prudencia. Pero ¿qué hubiera pasado si pongamos por caso Ulises no hubiera hecho pasar la flecha por los agujeros? Si su antigua habilidad con el arco hubiese desaparecido, si se hubiera puesto en duda que él es efectivamente Ulises, ¿qué tipo de zozobra se hubiera producido en la conciencia de la propia identidad?

 

Bueno, esto es precisamente lo que le ocurre a uno de los protagonistas de El hombre que mató a Liberty Valance, uno de los westerns de John Ford más deudores de la literatura homérica. Tenemos a un hombre Scottie, que se convirtió en héroe por creer haber cometido un acto, que en realidad cometió otro. Toda su vida, su identidad, su matrimonio, su carrera, sus éxitos futuros se cimientan en una mentira. La vida de la civilización representada por Scottie (Ulises) que retorna al viejo pueblo al que liberó de la tiranía de Valance sufre una convulsión terrible al encontrarse al último vestigio de un mundo que está desapareciendo,el de los pistoleros, representado por John Wayne (los grandes héroes de Troya) que le confiesa que fue él quien mató a Liberty Valance. La ley contra la fuerza, la civilización contra el heroísmo, modernidad y tradición se oponen en un relato nostálgico que recuerda mucho a la estructura de La Odisea:

Dejo aquí la escena del terrible diálogo entre los dos mundos

Y el final de la película que encierra claramente una amargura que no se puede leer tan claramente en la Odisea.

 

Para este programa hemos reflexionado sobre el regreso y el exilio, la nostalgia y el viaje, la amnesia y el retorno. 

Como os prometimos os dejamos las referencias que hemos utilizado en el programa:

  • La desesperación de Penélope de Yannis Ritsos
  • “Itaca” de Constanin Kavafis recitado por Josep María Pou

 

 

  • “Día revolt” de Josep Carter recitado por el propio Josep Carner

 

 

  • “Darrer freu” letra de Carles Riba, música e interpretación de Rafael Subirachs.
  • “La Cicatriz de Ulises” en Mímesis de Auerbach.

 

 

  • Tot esperant Ulisses, letra Vicent Andrés Estellés, música e interpretación, Ovidi Montllor.

 

 

Escucha el programa entero aquí.

<a href=”http://www.ivoox.com/redrum-blues-nueva-temporada-la-odisea-audios-mp3_rf_15964133_1.html&#8221; title=”Redrum Blues Nueva Temporada: La Odisea”>Ir a descargar</a>

Accede a todos nuestros audios:

http://www.ivoox.com/podcast-redrum-blues_sq_f1147840_1.html

 

Yo en la Antártida

Siempre me han interesado los lugares remotos, quizás por mi cada vez más acusada tendencia antisocial, quizás por la compulsiva búsqueda de lugares a los que huir si las circunstancias se hacen insoportables, si los termómetros marcan temperaturas no asumibles o si respirar se vuelve una tarea que requiere  formación especializada y máster oficial. Cuentan algunas amigas mías de la primera papilla que cuando era pequeña enviaba cartas con  remites inventados de lugares a  los que nunca había ido y a los que quizás nunca llegue a ir.  Ya desde muy niña confiaba en el poder prodigioso de la imaginación para llegar allí donde la realidad se queda corta. Así cuando la realidad me falla, me queda mi mundo.

En ese  mundo, la muerte no existe, la gente no engorda y las cosas terribles ocurren de un modo bello y necesario. En ese mundo, el tiempo y el espacio son limitaciones superables, las personas saben lo que tienen que saber y a penas son necesarias las palabras. Las personas no tienen forma de personas, son esencias minerales, rasgos matemáticos, partículas de pensamientos que me rozan. Los ojos se llenan de verdades y se atraviesan como texturas. No es un mundo necesariamente feliz. Tampoco triste. No es un mundo perpetuamente iluminado, pero tampoco sombrío. Las ideas se perciben en el olor del aire, y amar al otro no duele, del mismo modo que no duele ser uno mismo y al mismo tiempo soñar con ser otra cosa. 

images

Así que cuando mi amiga Alicia se fue como investigadora a la Antártida no pude menos que envidiarla por esa mezcla de horizonte desolador y vasta soledad.

220px-Lichen_squamuloseimages-5

A medio camino entre la leyenda y la realidad circulan las teorías acerca de que que en el medio del continente antártico y cerca de los polos se producen anomalías temporales, sé que la cuestión  tiene que ver con la física cuántica, pero ahora no me pidáis la explicación científica, puede que ni exista. Siempre me he imaginado esas anomalías temporales como espacios alucinatorios en los que se mezcla la memoria y lo real, el sueño, el deseo y el futuro. Atrapada como estoy por el tiempo de mis circunstancias actuales, el formato de Cartas desde la Antártida  pretende caer en tus oídos como un trocito de glaciar traído desde el centro de la Antártida. Pretende que pares la compulsión, que te pares, que hagas un paréntesis provocado que rompa el suceder de tu espacio y tu tiempo y traiga otras cosas: resonancias, voces, ideas, músicas, historias, inconexas o tal vez conectadas de un modo  inconsciente y letal a todo lo que existe. 

Antartida

Una farera perdida en un espacio inhóspito, sin nada más que cuatro ideas escritas sobre el papel  que piden hacerse voz casi como ejercicio terapéutico. Una terapia que espera servir de puente entre la soledad propia y las soledades ajenas.  Entre mi Antártida y la tuya. Porque quizás los mundos propios no sean mundos tan lejanos los unos de los otros. Porque quizás los mundos internos sean aún mundos posibles. 

Cartas desde la Antártida: Italia  Ir a descargar

Cartas desde la Antártida: Mediterráneo, fosa común. 
Ir a descargar

Cartas desde la Antártida: Exilios poéticos, Silvia Perez Cruz Ir a descargar

Una patria tan pequeña

La semana pasada dejé unas horas el estudio de la España contemporánea que me estaba aburriendo soberanamente, para grabar un programa sobre los exilios y la poesía con la voz de Silvia Pérez Cruz como hilo conductor. En ese momento sentía que los datos acumulados sobre bienios negros, partidos políticos y discursos caducos estaban completamente alejados de mí. Estudiaba una realidad que me resultaba, he de decirlo, un coñazo al que conseguía restar bastante indiferente.

La idea que me llevó a grabar el programa fue comprobar que estamos reflexionando poco sobre el exilio económico o que hemos creado una categoría soft, blanca y más amable para designar a los 2,1 millones de españoles que han abandonado España desde que empezó la crisis económica. Cifra que se acerca al número de emigrantes que se marcharon de Irlanda entre 1850 y 188o en la conocida hambruna de la patata.

1442128982_568169_1442129131_noticia_normal

 

psoe-pide-ayuda-embajadas-espana-exiliados-economicos_1_1725114

De pronto me encontré con la versión de Corrandes d’exili de Silvia Pérez Cruz y todo cambió. Investigando sobre la canción descubro que  el poema pertenece a un autor catalán sobre el que jamás había leído nada ; Joan Oliver, apodado Pere Quart,  autor de obras de teatro como La Fam sobre la lucha entre republicanos y anarquistas en la Barcelona de la guerra civil. Descubro también que su actitud poco complaciente con las autoridades de nuestra recién estrenada democracia, a la que Joan Oliver regresa tras un largo exilio,  lo relegan a un ostracismo intelectual. Y que la canción de Cruz responde a una primera versión musicada del poema que elaboró Lluis LLach. Y lo que dice Llach al respecto de Joan Oliver me hace darme cuenta de lo mema y absurda que soy al no comprender que la historia no son las cifras, no son los hechos, no son las siglas, no es una crónica ni un suceder de circunstancias. Son los sentimientos subterráneos que nos unen al tiempo que vivimos, ese tiempo que está conectado con hilos de alientos invisibles al tiempo que vivieron otros y que nos hace repetir dolores similares con otros nombres y otras siglas y otras fechas. 

Y hoy la Silvia Perez Cruz que se retuerce cantando les Corrandes d’exili tiene quizás motivos para gritar los exilios que  nos niegan. Porque la patria no sólo es añorada  por los que se van,  son los que se van  los que se la llevan. Es tan pequeña la patria que cabe en el cuerpo de una sola persona, en unos ojos o en la forma particular de pronunciar una palabra .En cuántas personas vivimos divididos cuando queda la identidad atravesada de distancia. 

Captura de pantalla 2016-05-10 a las 1.04.15

Captura de pantalla 2016-05-10 a las 1.04.21

Captura de pantalla 2016-05-12 a las 21.31.15

“Yo un dia estaba en un café de la Travesera de les Corts delante de un hombre increíble. Yo estaba delante de él como quien contempla a uno de esos dioses antiguos que son unas imágenes fantásticas de irascibilidad y de ternura, de genio, de sensibilidad. Era el Joan Oliver, el Pere Quart, lo encontré viejo, bastante viejo, con el pelo blanco y largo. Una voz profunda, que cuando decía lo que tenía, a quien se lo tenía que decir, sobre todo a la gente pública parecían cuchillos que cortaban. Por eso quizás es un poeta no suficientemente valorado por la cantidad de obra  que nos ha dejado no sólo a nivel poético, sino también a nivel de teatro, literatura y traducciones y muchas cosas. Por eso yo le pedí musicar uno de los poemas que yo pienso que es uno de los documentos, aunque es una palabra un poco extraña al hablar de poesía, pero el Joan Oliver fue uno de esos viejos republicanos, en su tiempo jóvenes, que habían atravesado la absurda ralla de la frontera perseguidos por el fascismo.

Sabiendo que iban hacia un campo de concentración a Francia y sabiendo que a eso le seguirían aún más campos de concentración, como para muchos fue. Sabiendo y teniendo el sentimiento, injusto seguramente, de que no habían defendido bien su tierra, su país . Sabiendo que habían perdido la libertad y todo aquello por lo que habían luchado siempre. Y el Pere Quart, el Joan Oliver, escribió aquel mismo día este poema y nos ha dejado un documento extraordinario . Pienso que durante tantos años, tantos siglos, millones y millones de personas hubieran dicho quizás sus mismas  palabras si   las hubiesen encontrado.” 

Corrandes d’Exili de Joan Oliver, Pere Quart

Una nit de lluna plena
tramuntàrem la carena
lentament, sense dir re.
Si la lluna feia el ple
també el féu la nostra pena.

L’estimada m’acompanya
de pell bruna i aire greu
(com una marededeu
que han trobat a la muntanya).

Perquè ens perdoni la guerra,
que l’ensagna, que l’esguerra,
abans de passar la ratlla,
m’ajec i beso la terra
i l’acarono amb l’espatlla.

A Catalunya deixí
el dia de ma partida
mitja vida condormida;
l’altra meitat vingué amb mi
per no deixar-me sens vida.

Avui en terres de França
i demà més lluny potser,
no em moriré d’enyorança
ans d’enyorança viuré.

En ma terra del Vallès
tres turons fan una serra,
quatre pins un bosc espès,
cinc quarteres massa terra.
“Com el Vallès no hi ha res”.

Que els pins cenyeixin la cala,
l’ermita dalt del pujol;
i a la platja un tenderol
que bategui com una ala.

Una esperança desfeta,
una recança infinita.
I una pàtria tan petita
que la somio completa.

Programa Cartas desde la Antártida: Exilios poéticos, Silvia Pérez Cruz.
Ir a descargar